Recuerdo el día en que te conocí. Recuerdo incluso lo que llevaba puesto, porque lo elegí a conciencia. Esa camiseta blanca de tirantes me hacía sentir segura de mí misma. Recuerdo también que un día escribiste que, en ese primer encuentro, en persona, superé todas tus expectativa. Y lo feliz que eso me hizo sentir.… Sigue leyendo inyeon (인연)
una nube minúscula en el horizonte
He descargado durante años mis desastres amorosos en este blog. Como si fuera un diario, o un simple recordatorio de todas las cosas que me han salido mal. La primera entrada era de 2014. Con 18 años ya me preguntaba cosas a las que hoy sigo dando vueltas. ¿Cuánto tiene que esforzarse una para ser… Sigue leyendo una nube minúscula en el horizonte
XXXI. redención
Debería rendirme a mis libros, a las conversaciones conmigo misma y al sexo sin sentimiento. Sea lo que sea lo que ha preparado la vida para mí, ya no lo quiero averiguar. Este camino está lleno de clavos, y yo voy descalza.
XXIX. despedida
He dejado el feed vacío, he limpiado el suelo que pisaste pero en las paredes de mi mente quedan restos del veneno. Las palabras no se olvidan ni aunque las borres del chat. Las que has dicho y las que no. Y aquí siguen, atormentándome. Palabras. Las palabras no valen nada. Lo sé por experiencia.… Sigue leyendo XXIX. despedida
xxv. la que no quiere ver
Entre murmullos, cámaras, textos, tecleos y otros ruidos sin sentido escucho tus susurros al teléfono y las risas contenidas que siguen a conversaciones ajenas. Pero sobre todo, escucho tu silencio. El de los ojos. Los míos intentan ser valientes y se preparan durante horas para un encuentro que durará apenas segundos. Una batalla campal. Ellos… Sigue leyendo xxv. la que no quiere ver
xxi. la lluvia
Te imagino bajo la lluvia, con los puños cerrados y la mirada fija, llena de rabia. Esos son los momentos en los que eres menos tú –aunque creas lo contrario–; en los que te pierdes a ti mismo. No te importa demasiado. Eres de los que dice “si de algo hay que morir”. No le… Sigue leyendo xxi. la lluvia
xvii. parásito
Hay una voz en mi cabeza que martillea mis sienes cada noche. Siempre tiene algo ingenioso que decir. No descansa ni cuando duermo. Es causa de que despierte cada mañana con la sensación de haber hecho algo mal. Durante el día consigo acallarla, pero su eco rebota en las paredes de mi habitación. Conozco su… Sigue leyendo xvii. parásito
v. clamor
El cielo de Toledo nunca había estado tan en calma, ni las luces de la ciudad tan brillantes. Desde las alturas, su catedral se erguía como siempre, impune ante el paso del tiempo. Unos ojos que se abren; otros que se cierran. La llamada, el llanto, el clamor. Voces que se alzan sobre una que… Sigue leyendo v. clamor