Abstract
En este artículo se reflexiona sobre las actitudes y valores involucrados en el acto clínico conocido como "diagnóstico psicológico", teniendo en cuenta que, en su aplicación práctica, este es reconocido como una competencia declarada en el perfil de egreso de la mayoría de los programas de psicología de las universidades chilenas. Se ofrece una visión general de los aspectos clínicos, teóricos y técnicos relacionales que, junto con otros factores, han promovido históricamente los derechos del paciente. Se reconoce la singularidad del psicólogo, enfatizando cómo su formación y subjetividad influyen en el proceso diagnóstico. Finalmente, se analizan las normativas técnico-administrativas vigentes en relación con consideraciones éticas.