Yo soy comunista, soy internacionalista. Las diferencias étnicas, sociales y culturales son parte de la diversidad y riqueza que a través de la creatividad y entorno geográfico, ha desarrollado la especie humana. Amo mi tierra y lucharé siempre por ella con fervor y alegre rebeldía, pero amo a la humanidad y mi compromiso también es con los pueblos oprimidos del mundo. Soy comunista y no odio a nadie por su color de piel, ni nacionalidad; por sus características físicas y tradiciones, aunque en muchos casos me cueste comprenderlas. Soy internacionalista porque las luchas de otros pueblos impulsan las mías en mi territorio. Soy internacionalista porque aprender de otras culturas, de otras formas de vida nos hace libres, más humanos, pero sobre todo nos hace más humildes. Cada pueblo, con su identidad, religión, cultura, merece tener soberanía, dignidad y justicia, por eso soy comunista en el Siglo XXI, por eso lucho y entrego mi vida.