martes, mayo 01, 2007

HUNTSVILLE 831


http://www.amazon.com/Cartas-corredor-muerte-Spanish-Edition-ebook/dp/B00CJFLO3Q

Hace tiempo que estoy pensando en publicar, publicitar, mostrar, dar a conocer, o como fuere, un libro que escribí hace ya cuatro años. Y hace tiempo que le doy vueltas a la idea de reescribirlo por este medio. Y como las ideas son efímeras a no ser que uno se decida a plasmarlas de algún modo, hoy empiezo. No sé si acabaré. Es una empresa que no tiene más sentido que dar a conocer algo que a mi me pasó y que me hace reflexionar una y otra vez, no sólo en el hecho sino en cómo cambia la vida.

Hace unos diez años conocí a alguien gracias a mi curiosidad por internet.


Por aquel entonces ejercía como abogado penalista en Barcelona, y aclaro esto porque ahora, en este preciso instante ni ejerzo más como abogado penalista, ni estoy en Barcelona. Tal vez mi vida no sea común, porque muchos de los abogados penalistas que por aquel entonces eran compañeros míos, siguen ejerciendo como tales y no se mudaron al hemisferio Sur, como hice yo. Pero, ¿qué vida es común? Algunas, tal vez la mía, son vidas más movidas, pero ni una sola vida es común.

REFLEXIONES

En 1997 conocí a Troy. Yo navegaba asiduamente buscando información de todo tipo y un buen día empecé a buscarla en relación a los presos que vivían en los corredores de la muerte de las diferentes prisiones de los EEUU. De un un link a otro y de ese a otro, y, de pronto, una dirección, Ellis Unit One (lugar que fue sustituido por Polunsky Unit después de una fuga) en Hunstville, Texas y un nombre, Troy Dale Farris. Y ante mi la posibilidad de escribir a alguien desconocido, de un lugar remoto, en una situación totalmente opuesta a la mía. Y escribí.

HUNTSVILLE 8 DE JULIO DE 1997


Escribo esta primera carta desde este lugar remoto e ignorado para ti, y para todos aquellos que tienen la suerte de no conocerlo. Y mientras escribo no puedo dejar de dar vueltas a la realidad de que no te conozco, no sé quién eres. No tengo idea de cómo has podido dar conmigo, un recluso del corredor de la muerte de la prisión de máxima seguridad de Huntsville. Y, aunque no quiero pensarlo, no puedo entender cuál es el interés de alguien ahí fuera en saber algo de mi. No es por brusquedad que te lo expreso. De más está decirte que estoy encantado, seas quien sea, vengas de donde vengas, de que me escribas. Pero no puedo evitar pensar lo que te expreso. ¿Quién eres? ¿De dónde has salido? ¿Cómo me has encontrado?

HUNTSVILLE 23 DE JULIO DE 1.997


Me quedé pensando en lo que me explicaste en tu última carta. No puedo juzgarte por haber prejuzgado sobre mi o sobre cualquier otra persona que está en el corredor de la muerte. Me sorprendió el hecho de que a pesar de tener esos prejuicios te hayas decidido a escribirme. No sé qué decirte, sólo que te felicito, parece que has vencido a tus prejuicios. Mira, te diré algo, yo antes de estar aquí también prejuzgaba. Creo que es más sencillo prejuzgar, ¿no crees? Pero es difícil accionar a pesar de los prejuicios de uno.

HUNTSVILLE 1 DE AGOSTO DE 1997

Tienes razón en aquéllo que me dijiste. La mejor manera de que alguien te cuente algo es no preguntárselo. Cuando esté preparado para hablar, lo hará. Sé que por eso, porque piensas así, no me has preguntado todavía por qué estoy en el corredor de la muerte. También me has aclarado que tu interés no es saber lo que hice, ni por qué, sino conocerme; pero quiero contártelo, porque en realidad no cometí el crimen por el cual voy a ser ejecutado.

martes, abril 24, 2007

HUNTSVILLE 16 DE AGOSTO DE 1.997

Hace tiempo que quiero presentarte a mi familia. Por eso me he decidido a mandarte estas fotos. Son lo poco que me acerca a ellos, por eso, y por favor no te ofendas, te pediría que me las enviases de vuelta.

La primera foto es de mi hijo con mi hermano. ¿Te das cuenta lo alto que es? Casi supera a su propio tío y sólo tiene 15 años. La siguiente es otra foto más de Troy acariciando a su perro; y la última es una foto de Tina y Jane. ¿No son hermosas? No te he enviado ninguna mía porque no tengo aquí. No nos permiten sacarnos fotografías, ni tampoco tener ninguna de nosotros mismos.

lunes, abril 23, 2007

HUNTSVILLE 23 DE SEPTIEMBRE DE 1997

Mediante esta carta quiero intentar sintetizar un poco mi opinión acerca del sistema judicial americano y disipar así todas tus dudas. No me refiero tanto al procedimiento, sino al hecho de que me preguntes por qué no busqué los servicios de un buen abogado desde el principio. Tu pregunta delata tu inocencia respecto a mi sistema judicial. Nunca busqué un buen abogado porque nunca pude permitírmelo económicamente.

domingo, abril 22, 2007

HUNTSVILLE, 7 DE OCTUBRE DE 1997

Sinceramente me ha sorprendido mucho lo que me cuentas. ¿Por qué tus amigos te tachan de loca por escribirme? Creía que los europeos eran menos prejuiciosos que los americanos, más abiertos, más tolerantes. Parece ser que me equivoqué. La falta de tolerancia es algo inherente al género humano, al igual que los prejuicios.

sábado, abril 21, 2007

HUNTSVILLE, 26 DE OCTUBRE DE 1997

Desde que me comunico contigo me interesa todo lo relacionado con España. Cada vez que veo una noticia de tu país la leo. Hace días leí un artículo que hablaba del secuestro de Miguel Ángel Blanco. No entendí nada respecto del por qué de ese secuestro, si es que puede haber un por qué a esa actuación. Me es imposible, más allá de mi ignorancia relativa a los presumibles conflictos sociales que pueda haber en esa parte de España, reitero, me es imposible comprender que en nombre de hipotéticas causas nobles se lleven a cabo actos infames. Fue muy emotivo ver todo un país en la calle pidiendo la liberación de ese hombre.

viernes, abril 20, 2007

HUNTSVILLE, 30 DE OCTUBRE DE 1.997

Tal vez soy recurrente con el tema de la pena de muerte. Pero es comprensible dada mi situación. A veces se me dibuja una sonrisa amarga cuando leo que tal o cual persona está en contra de la pena de muerte. Las palabras se las lleva el viento. Además, aquí, nadie está realmente en contra. Al menos, los que dicen estarlo, nunca hacen lo suficiente. Es mucho costo, sobre todo político, el que conlleva mantener la postura, y nadie está dispuesto a pagar ese costo.

lunes, marzo 19, 2007

HUNTSVILLE, 8 DE DICIEMBRE DE 1.997


Estos días he estado bastante deprimido. De vez en cuando, sólo de vez en cuando, siento que jamás podré volver a compartir determinados momentos. El día de Acción de Gracias tuvo mucho que ver en esta tristeza que te explico. Aquí es común que las familias se reúnan ese día. Tanto da dónde estén sus miembros. Todos ellos, o algunos, harán muchos kilómetros para compartir una comida. Parece que, de tanto en tanto, necesitamos alguna excusa para poder estar juntos, no? Así somos.

domingo, marzo 18, 2007

HUNTSVILLE, 15 DE DICIEMBRE DE 1997

Me quedé pensando en lo que me comentaste de la pena de muerte. Ciertamente no deja de ser curioso que seamos el único país de occidente que mantiene la pena capital. Ni tan siquiera el Derecho británico la prevee. Eso dice mucho de nosotros como pueblo, porque la inmensa mayoría de los americanos está a favor de ella. Aquí, hablar públicamente de que acuerdas con la pena de muerte, da votos. No hay ni un solo político que se precie que se atreva a decir públicamente que está en contra. Ni tan siquiera Clinton está en contra. En realidad, a él hay que agradecerle el incremento de las ejecuciones tras aprobar en 1.996 la “Ley de la pena de muerte eficaz”.

sábado, marzo 17, 2007

HUNTSVILLE, 20 DE DICIEMBRE DE 1.997

A veces me sucede que siento que nada tiene sentido. Aquí encerrado en estas cuatro paredes sé que nosotros, los condenados a muerte, no somos importantes para el resto del mundo, a nadie, a casi nadie, le importa lo que nos suceda, y, lo que es más trágico, a nosotros empieza a no importarnos.

Seguí reflexionando acerca de nuestras últimas cartas. De cómo es la sociedad americana, frente a otras sociedades de occidente. Y ciertamente somos distintos, con valores distintos, con prioridades diferentes, con errores diferentes. Es también llamativo que aquí cualquiera pueda comprarse un arma.

viernes, marzo 16, 2007

HUNTSVILLE, 20 DE ENERO DE 1998

No están siendo buenos tiempos. Acaba de empezar el año y ya he sufrido una gran pérdido. El 2 de enero murió mi ex suegro, el abuelo de Troy. Ambos estaban muy unidos y mi hijo ha sentido en el alma esa muerte. Un golpe emocional fuerte. Ya sé que es la vida, pero ¡cómo duele a veces la vida! Tal vez te parezca extraño, pero yo también estaba muy unido a él. Mi ex suegro, el papá de la persona que me envió a este lugar, siempre creyó en mí, y era la persona que me sostenía económicamente. Eres inteligente, y podrás sacar tus propias conclusiones.

jueves, marzo 15, 2007

HUNTSVILLE, 20 DE FEBRERO DE 1998

Estas últimas semanas ha habido mucha atención puesta en la ejecución de Karla Fayer Tucker. ¿Se ha hablado de ella en España? Es la primera mujer ejecutada por inyección letal desde 1984. Solicitó clemencia, como todos, pero no se la concedieron. Y la lectura es, si a ella no se la otorgaron difícilmente se la van a dar a ninguno de nosotros. Ya te dije, no hay piedad en este país, y menos en este Estado. Somos, lamentablemente, famosos por las aberraciones que aquí se cometen. Texas es la primera jurisdicción del mundo occidental en ejecuciones. La mitad de las setenta y cuatro ejecuciones realicadas en los EEUU durante el 1997 tuvieron lugar aquí, en Texas, en la tristemente célebre cámara de la muerte de Huntsville, justo aquí al lado.

miércoles, marzo 14, 2007

HUNTSVILLE, 6 DE MAYO DE 1998


Hace tiempo que no te escribo, no porque no desee hacerlo, sino porque no he podido. Últimamente mi cabeza se ha negado a pensar de forma que pueda redactar una carta. Uno necesita inspiración para poder contar, y la mía me habia abandonado.

Las cosas están mal respecto a mi defensa. Cada vez veo más claro que a pesar de los esfuerzos de Tina no voy a poder juntar la cantidad económica necesaria para contratar a un nuevo abogado.

martes, marzo 13, 2007

HUNTSVILLE, 25 DE JUNIO DE 1.998

Hace tiempo que no sé nada de ti. Espero no haberte alejado definitivamente. A veces temo no volver a saber nada de ti.

Mi abogado habló con el Procurador del Estado, y posiblemente me anticiparán una fecha de ejecución para el próximo otoño. No es la primera vez que vivo algo así, pero uno nunca termina de acostumbrarse.

El otro día estuve pensando acerca del sentido de la pena de muerte. Nunca antes de estar aquí había meditado sobre ello. Ya sabes, hay cosas que uno no se plantea hasta que no las vive. Por eso me llama tanto la atención tu posicionamiento, cuando ni siquiera existe la pena de muerte en tu país.

lunes, marzo 12, 2007

HUNTSVILLE, 2 DE JULIO DE 1998

Todos saben cómo vamos a morir los que estamos en el corredor de la muerte, pero ¿alguno sabe cómo vivimos? Te lo voy a explicar brevemente:

Nuestro mundo es una celda de 3 metros por 1.5 metros de ancho, con tres ventanas al mundo; dos verticales en la puerta de entrada, cada una de las cuales tiene 80 cm.de largo y 8 de ancho, y a través de las que se ve parcialmente el pasillo y a los guardias, y una tercera ventana ubicada justo debajo del techo, también de 80 cm. de largo y 8 de ancho. Esa nos brinda una breve imagen del exterior. La ventana que da al exterior está ubicada muy alta, así que para poder mirar a través de ella debo enrollar mi colchón sobre mi cama metálica y subirme encima de él. Y yo soy alto, creo que muchos no deben ver nada aunque hagan lo mismo. Sólo así alcanzo a ver algo. Mi vista es una parte del aparcamiento, siempre vacío, con una verja que lo redoa, y al fondo, el pasto y la carretera que conduce hasta este lugar. También veo un pequeño trozo de cielo. Eso que te describo es lo único que he contemplado en los últimos años.

domingo, febrero 11, 2007

Huntsville, 14 de julio de 1.988

Me alegra volver a tener noticias tuyas. Valoro mucho nuestra amistad, porque es lo más importe de nuestras vidas. Tanto si muero en una camilla con el veneno corriendo por mis venas, como si lo hago de anciano, lo más importante que habré tenido en mi vida es la gente a la que he conocido y con la que he compartido momentos.

¿Crees realmente que no me importa lo que te sucede? Es cierto que al lado de la gravedad de mi situación cualquier otro problema parece que es mucho menos serio, pero te aseguro que no es así como yo siento y veo la vida. Me importas, y si quieres, puedes compartir comigo tus problemas, aunque al lado de los míos te parezcan ínfimos. Yo me sentiría halagado por ello, porque entendería que por fin esta relación es de ida y vuelta, dar y recibir.

Tú has entrado en mi vida en una determinada situación, que para mí es valiosísima. Olvidaste tus prejuiios, te acercaste y decidiste conocerme. Ahora, formas parte de la gente cercana a mí, y aunque desde este lugar no pueda ayudarte demasiado, pongo metafóricamente mi hombro para lo que precises. Te diré algo, saber que hay alguien al otro lado, aunque sea al otro lado de la hoja en blanco en la que poco a poco vas volcando tus sentires, es importantísimo, hace bien, dejas de estar solo. Y además, te permite tomar distancia, ver con más claridad.

sábado, febrero 10, 2007

Huntsville, 25 de agosto de 1.998

Gracias Ana por compartir los detalles de tu separación conmigo. Algo inmaginé, pero esperaba estar equivocado.

Ciertamente es duro cuando una relación se acaba. ¡Uno pone tanta ilusión en eso que empezó quién sabe cuándo! Pero todo tiene o puede tener fecha de caducidad y nadie sabe cuándo llegará ese momento.

viernes, febrero 09, 2007

Huntsville, 21 de noviembre de 1998


Querida Ana, es muy bueno para ti que, en este momento de tu vida, utilices todos los medios a tu alcance para sentirte mejor. Tu vida ha dado un giro de 180 grados, y cuando la vida cambia tanto, y en tan poco tiempo, sentimos que caminamos sobre tierras movedizas. Pero así es la vida, es una jornada de caminos diferentes, que no siempre son rectos, y que debemos elegir. Y a veces, elegimos uno, y cuando ya habíamos transitado un tiempo, decidimos abandonarlo, porque ya no queremos caminar más por él.

jueves, febrero 08, 2007

Barcelona, 10 de diciembre de 1.998

Hace días que recibí tu carta. Me tomé mi tiempo para responderte, porque no sé cómo empezar, qué decir, cómo decirlo... Los dos sabíamos que tal vez llegase este momento, y ahora que está cerca no sé cómo hacerle frente. No sé si ésta será mi última carta. Mientras la escribo quiero pensar que no, que en unas semanas recibiré tu contestación. Pero no sirve de mucho engañarse...Y me cuesta redactar lo que sea, temiendo que quizá sea lo último que leas de mi.

miércoles, febrero 07, 2007

HABEAS CORPUS


El último trámite judicial, previo a la solicitud de clemencia, era la petición de Habeas Corpus. El Estado de Texas, como el resto de Estados en los que se mantenía la pena de muerte, permitía que el condenado utilizara ante la Corte de Apelaciones este último recurso. Con él, el abogado defensor, que nunca era el mismo que había asistido a Juicio, podía solicitar una nueva investigación. Eran necesarios una serie de requisitos, pero su admisión implicaba la suspensión de la ejecución.

Sin embargo, "La Ley de muerte eficaz" signada por Clinton, había reducido al mínimo las fases del procedimiento, y con ello, las garantías para el recurrente.

martes, febrero 06, 2007

EL TIEMPO PASA

Tiempo después de su juicio Troy supo que no se tomó declaración judicial a Lowder. Éste viajaba con él el día de autos y fue quien declaró en su contra ante la Policía. Al no haber vuelto a declarar en el juicio, su declaración, hecha ante al autoridad policial, sin ningún tipo de garantía, no pudo ser contradicha.

Sin embargo, cuando Lowder salió de prisión y supo que Troy había sido condenado a muerte, él mismo contradijo su declaración afirmando taxativamente que estaba seguro, porque estaba con él, que Troy no había cometido el crimen por el que se le había condenado a morir.

Esas palabras, llegaban demasiado tarde, la condena a muerte parecía ser irremisible.

lunes, febrero 05, 2007

LA ÚLTIMA BATALLA


El día 13 de enero de 1.999 Troy Dale Farris fue conducido desde el edificio de Terrel Unit, donde había pasado los últimos 14 años de su vida, a la unidad de ejecuciones, o Ellis Unit.

Fue introducido en una pequeña celda, contigua a la celda de la muerte, y se le indicó que sería sometido a una constante vigilancia. El Estado había acordado que el condenado muriese a manos del Estado, y no podía permitir que su muerte se adelantase por ninguna circunstancia.

domingo, febrero 04, 2007

HACIA EL FINAL

Troy seguía en la celda de la muerte sin que nadie le informase de qué estaba ocurriendo fuera. En un intento desesperado por salvar su vida, sus abogados habían solicitado un nuevo aplazamiento, y la Corte estaba resolviendo acerca de esa última petición. Los minutos pasaban y nadie sabía qué podría suceder. Las ejecuciones se llevan a término con absoluto respeto al horario. Cualquier dilación indicaba que algo estaba ocurriendo.

Pero, finalmente, y después de lo que pareció toda una eternidad, la puerta se abrió, y dos policías le indicaron que debía acompañarlos. La dificultad de sus movimientos, ante las cadenas de manos y pies, se veía obstaculizada por las propias sensaciones internas del que caminaba hacia su muerte. Al entrar en la cámara sintió que las fuerzas lo abandonaban y que se iba a deslizar hacia una dimensión desconocida. Pero pudo retomar el control a tiempo y no opuso la más mínima resistencia cuando fue tumbado en la camilla.

sábado, febrero 03, 2007

¿ALGUNA ESPERANZA?


Lo que sucede, ¿sirve para algo?. Sabemos, no sólo por los libros, que la historia se escribió con la sangre de inocentes, de miles de anónimas almas que provocaron cambios en las generaciones posteriores. Así es, nada cambia de un día para otro. Y muchos de los que hoy estamos aquí, ni tan siquiera veremos muchos de los cambios que, tal vez, nuestra actitud provocará.

Después de la ejecución de Troy se publicó un artículo en el que, con sutiles toques de esperanza, se hablaba de que algo había cambiado respecto al procedimiento para pedir clemencia. Algunos miembros de la Junta de Indultos y Libertad Condicional expresaron públicamente, y por primera vez, que habían estado de acuerdo en concederle la clemencia que pedía. Indicando, además, la justicia de esa decisión. Sólo fueron cinco, de los dieciocho, pero la escisión se había producido. Se atrevieron a hablar.

Ignoro si ese cambio provocó alguno más profundo. Si gracias a que por fin alguien habló, la reuniones dejaron de ser secretas, y los razonamientos devinieron públicos. Ignoro, si aquéllo fue el principio de algo. O fue, un pequeño conato para intentar cambiar un procedimiento groseramente injusto. Sé, que, en todo caso, la historia siempre se escribe igual, los grandes cambios son precedidos de sangre inocente.

Archivo del blog