lunes, 16 de marzo de 2020

El silencio de la calle.

Salgo a bajar la basura y se oye el sonido de mis pasos en el inmenso silencio de la calle. Me da hasta vergüenza abrir el contenedor, con el escándalo que hace.

sábado, 14 de marzo de 2020

Atardece, que no es poco.


Tarde de evaluaciones fuera de lo habitual. Estamos en el instituto, pero pendientes de las noticias. Han cancelado ya las clases en varias comunidades autónomas y se rumorea que en la nuestra también lo van a hacer. Van pasando las horas, acabamos una clase, luego otra... Dicen que se reunían a las 6, pero aún no sabemos nada. Entre evaluación y evaluación, como no me toca la mía, me voy a dar un paseo por el patio sin alumnos, tan distinto de cuando hago guardia por las mañanas. 

Hace apenas un mes estábamos haciendo actividades extraescolares, una gymkhana en inglés, y estuve con la auxiliar de conversación australiana haciéndoles preguntas en inglés y dándole a la comba para que dieran tres saltos todos juntos. Ahora parece que se va a acabar el mundo. 

Seguimos evaluando, todos pendientes del móvil a ver qué pasa. Las 7 y no se sabe nada, las ocho y tampoco. Por fin, sobre las 8.30, mis compañeros que están fuera porque no les tocaba evaluar hoy, mandan el mensaje al grupo y al resto de los que están evaluando conmigo empiezan a llegarles mensajes también: se cancelan las clases a partir del lunes, pero tendremos que ir al instituto y dar materiales a los alumnos vía online. 

Seguimos evaluando y acabamos a las 9 de la noche. Estoy cansada, me he pasado casi 12 horas en el instituto desde esta mañana. Tengo la sensación de que me van a recluir, de que lo peor es perder la libertad de entrar y salir cuando te dé la gana. Pero qué bello atardecer he contemplado por la ventana. Atardece, que no es poco.