Camino de Plockton nos encontramos con unas ovejas impidiendo el paso en la carretera. Intenté hacerles una foto y... ¡salieron huyendo! Nunca entenderé por qué las ovejas desafían el peligro en medio de la carretera donde se las puede llevar por delante cualquier vehículo y, sin embargo, ante una persona con una cámara, se largan a velocidad de la luz.
Era sábado por la noche y Plockton estaba llenísimo de gente, los restaurantes a tope, así que, decidimos tomarnos una cerveza en unas mesas de madera que tenía uno de los bares mientras esperábamos a que se vaciara un poco para poder cenar. El mito de que los británicos cenan a las 5 de la tarde aquí no se cumplía, los restaurantes estaban abiertos hasta más de las 9. (La foto es de Plockton al caer la tarde.)
Era sábado por la noche y Plockton estaba llenísimo de gente, los restaurantes a tope, así que, decidimos tomarnos una cerveza en unas mesas de madera que tenía uno de los bares mientras esperábamos a que se vaciara un poco para poder cenar. El mito de que los británicos cenan a las 5 de la tarde aquí no se cumplía, los restaurantes estaban abiertos hasta más de las 9. (La foto es de Plockton al caer la tarde.)
Al día siguiente, domingo, nos fuimos a visitar la Isla de Skye. A partir de ahí los días fueron lluviosos, nublados e, incluso, fríos, muy fríos, a veces. En Skye había cascadas de agua cayendo por todas las montañas,vacas, ovejas, el castillo de Dunvegan y unas focas en esa bahía. No nos importó que estuviera lloviendo y acabáramos mojadas por todas partes con tal de meternos en una barquita de madera e ir a ver las focas.
Comimos en la cafetería del castillo y, de paso, compramos sandwiches para hacer después un picnic-cena por el camino en algún lugar bonito. Por la tarde fuimos a ver dónde teníamos que coger el ferry al día siguiente en dirección a la Isla de Harris & Lewis. Y, si en Irlanda fue No water, no water, en Escocia fue... No toilet, no toilet. Pero eso, ya lo contaré otro día.
To be continued...




