sábado, 26 de abril de 2014

Viaje por tierras catalanas 2.

El domingo fuimos a Espluga de Francolí, visitamos un castillo que ha comprado la familia Torres (los de las bodegas) y tiene allí una plantación de viñas. Hacen un vino blanco y otro tinto, con el nombre del castillo y de las murallas del monasterio. Se entra por un camino de tierra y piedras, sin asfaltar y nos seguía un coche rojo. Mi amiga, que era la que conducía, comentó: "No sé si será el guía o el guarda y llega tarde, pero va a toda leche, lo tengo pegado. ¡Qué prisas!" Al llegar al aparcamiento, se puso a nuestro lado y bajó la ventanilla. "Y este, ¿qué quiere ahora?", pensé.

Estaba todo feliz y nos preguntó: "¿Sois de Alicante?" Mi amiga tiene un coche que lleva ya más de doscientos mil kilómetros y fue de los últimos en matricularse con las iniciales de la provincia. Así que, se ve que nos vio y se emocionó. Le dijimos que de Elche. "Yo soy de Villena", nos contestó. Nos dijo que está trabajando por allí y que vive en una casa un poco más abajo del castillo. Nos invitó a ir a tomar algo y se agradece, pero están los tiempos un poco raros para aceptar ofertas de desconocidos. Así que, la declinamos con educación.


Tras la visita al castillo, nos fuimos al Museo de la vida rural, que tiene herramientas y enseres de hace 50-100 años, cuando no estaba todo tan industrializado, y cuenta cómo era la vida en el campo entonces. Al salir ya era la una y pico de la tarde, así que, buscamos un sitio donde comer. A las 3 pm ya estábamos en el Monasterio de Poblet, que está muy cerca del pueblo, y elegimos una visita guiada. Al salir, aún nos daba tiempo de ver una cueva del pueblo. No tiene nada, pero le han sacado un partido que no veas: la han llenado de audiovisuales y figuras disfrazadas de neandertales y te cuentan toda la prehistoria. Además, hay una parte menos accesible, porque pasa el río Francolí subterráneo y ahí hacen visitas de aventura, que están tan de moda ahora. Te prestan un mono y unas botas de agua, porque vas con el agua a la cintura, y hala. Ahí ya no nos metimos, no estamos tan locas todavía. Aunque, cualquier día de estos, se nos cruzan los cables y lo hacemos.

A mí la verdad es que me habría hecho más ilusión que contaran la Batalla del Ebro, cuando esa cueva fue un polvorín, sólo lo mencionaron muy brevemente, pero bueno. Igual pensaron que con la Prehistoria acudiría más la gente, porque está menos vista que la Guerra Civil. Pero a mí me interesa más lo que pasó hace 75 años que hace miles de año,s porque a estas alturas, ¿qué sabemos acá?, como dice mi padre. Me queda demasiado lejos y siempre me ha gustado más la historia y la literatura reciente, me identifico más.

Al salir estaba lloviendo y eran las 7 pm. No sabíamos si volver al hotel o visitar algún sitio más. Al final, paramos en Alcover, dimos una vuelta por el pueblo y nos volvimos. Como habíamos comido mucho, no teníamos hambre y como el hotel estaba lejos del centro y tampoco sabíamos si habría muchos bares abiertos en domingo, compramos comida en la tienda de una gasolinera, nos preparamos unos bocatas y cenamos en la habitación.

El lunes fuimos a Falset y Miravet, donde comimos. Queríamos subir al castillo, pero estaba cerrado. Volvían a abrir a las tres, pero a esa hora estaba cayendo un chaparrón que nos hizo desistir. Así que, pasamos el Ebro en barca (con el coche) y ya nos volvimos a casa porque aún teníamos un largo viaje de vuelta por delante. 

Pdata. (28-4-14): Añado unas fotos para que A. y Mestre no me riñan, una porque dice que soy una sosa que no pone fotos en los posts y el otro porque dice que comemos mal. 

martes, 22 de abril de 2014

Viaje por tierras catalanas.

 Mi amiga A. y yo pensamos hace tiempo en ir a Aragón a escuchar los tambores en Semana Santa pero no reservamos con suficiente antelación y se complicó la cosa. Así que, cambiamos de destino. El jueves salimos de casa en dirección norte y por la tarde ya estábamos en Tarragona viendo todo lo que pudimos ver de restos romanos, catedral y callejuelas del casco antiguo. Aparcamos a la entrada, en un centro comercial y, a la vuelta, como era ya tarde, pensamos cenar allí antes de coger el coche pero sólo había tres restaurantes y estaban o muy llenos o cerrando. Así que, compramos comida en un supermercado, nos la llevamos y cenamos un bocata de jamón y queso en el hotel. Qué apañadas que somos.

   Al día siguiente pasamos por Valls, donde nos pusieron una tostada gigante en una cafetería, y por una bodega de un pueblo cercano, Nulles. Hicimos una visita guiada y compramos vino. De allí nos fuimos al Monasterio de Santes Creus y, sin comer ni nada (porque cerraban a las 5 y, si no, nos íbamos a entretener mucho) nos fuimos a visitarlo. Hay un vídeo mío (espero que no se haga público) leyendo en voz alta en el folleto la explicación sobre el refectorio mientras mi voz retumba en las paredes porque había eco. Al salir eran ya las cuatro, pero encontramos un bar donde nos hicieron un bocadillo y comimos. De allí nos fuimos a Montblanc, que es un pueblo medieval. Compramos barquillos en una fábrica que hay a la entrada del pueblo, dejamos el coche también a las afueras por si luego no había aparcamiento y nos dimos una vuelta por allí, con procesiones incluídas. Tomamos café y unos pastelitos en una cafetería muy chula y ya nos volvimos a Reus. El hotel estaba a las afueras, no muy lejos del centro, pero no había casi nadie por la calle, estaba muy oscuro (esa manía de ahorrar con la crisis hace que las calles no tengan apenas luz últimamente) y, como estábamos cansadas, en la primera pizzería que vimos nos metimos a cenar. 

El sábado, por fin visitamos Reus. Compramos una guía en la oficina de turismo y nos fuimos casa modernista por casa. Todo el mundo de compras pasando por la calle ignorando el arte y nosotras allí, leyendo en voz alta toda la explicación con una devoción por el modernismo que ni Gaudí en sus tiempos y en su Reus natal habría tenido. A mediodía nos fuimos a tomar unas tapas y un vermut, como manda la tradición, ya que el vermut es típico de Reus. Luego, tras una siesta en el hotel, continuamos recorrido histórico y, al terminar, nos fuimos a cenar a Cambrils, pero se puso a llover.

miércoles, 2 de abril de 2014

Conversaciones

La misma conversación por Whatsapp y cara a cara acaba de manera diferente. Dentro vídeo.