sábado, 29 de agosto de 2009

El final del verano.

Estoy aquí, casi de síndrome postvacacional, porque el martes ya vuelvo a trabajar. Pero la reflexión es que este verano ha sido bastante intenso, compartido con un montón de amigos y amigas, he conocido incluso a Metis y Merche, a las que sólo conocía por el blog. Ha habido cenas y alguna merienda para reinaugurar mi casa a finales de junio y principios de julio. Ha habido descanso, que me hacía falta y más playa y piscina que otros veranos. Además, he leído dos libros sobre Barcelona en distintas épocas: La catedral del mar y El juego del ángel. Empecé también a leer Barrio de maravillas, de Rosa Chacel, uno de los libros de mi tío, pero se me atragantó y ahí está, en la mesita de noche sin saber si lo volveré a poner en la estantería o lo acabaré. Y tengo en inglés Cometas en el cielo en la mesa del despacho, para ver si me animo a leerlo, ya que la película me encantó.

Ha habido viajes estupendos con gente encantadora a Valencia, Salamanca e Ibiza, muchas comidas y cenas fuera de casa para probar nuevos platos y vinos rosados y blancos. Demasiada comida quizá, me va a tocar hacer la operación bikini en otoño en lugar de en primavera. Queda ver qué hacer a partir de ahora porque, como dice Maribel, siempre tan sabia: "Piensa que cada etapa que empezamos en nuestra vida es como un libro en blanco que nosotras tenemos que escribir, sé positiva y llena esas páginas con esperanza. Piensa que nuestro destino siempre es una incognita y a veces sólo nosotros tenemos la clave para resolverlo. Sólo hay que encontrarla..."

martes, 25 de agosto de 2009

Sa posta de sol.

(Traducción al castellano, a continuación.)

(Dedicat a Metis i Joan.)

És la primera vegada que escric en valencià al blog, pero crec que és imprescindible escriure en la nostra llengua aquest post, encara que després el tradueixca al castellà. I ha de ser en valencià perque és la llengua que utilitze per parlar amb Metis i Joan, els quals parlen eivissenc. Em resulta curiós l'ús que fan de "sa" (que per a mi significa "la seua"), de "es" i "ses" perque estic acostumada a un significat diferent d'eixes paraules. I el millor de tot va ser que, quan Joan es va baixar del cotxe, Metis va continuar parlant en eivissenc i jo contestant en valencià, fins que va arribar un punt en que ella va dir: "Bueno, ahora castellano" i em vaig riure dient que no, que ara parlariem en anglés.

Què més es pot demanar que una posta de sol a Es Vedrà amb vi blanc, salmó i meló? De totes les postes de sol de la meua vida, és la que més recordaré.



Copyright de la foto: Metis.








(Dedicado a Metis y Joan.)

Es la primera vez que escribo en valenciano en el blog, pero creo que resulta imprescindible escribir este post así, porque es la lengua que utilizo para hablar con Metis y Joan, quienes hablan ibicenco. Me resulta curioso el uso que hacen de "sa" como "la", cuando para mí significa "su,", de "es" y "ses", que para mí tienen un significado distinto en valenciano. Lo mejor fue que, cuando Joan se bajó del coche, Metis siguió hablándome en ibicenco y yo contestando en valenciano, hasta que llegó un momento en que se dio cuenta y dijo: "Bueno, ahora castellano" y a mí me pegó la risa y le contesté que no, que ahora íbamos a hablar en inglés.
¿Qué más se puede pedir que una puesta de sol en Es Vedrá con vino blanco, salmón y melón? De todas las puestas de sol de mi vida, creo que es la que más recordaré.

sábado, 22 de agosto de 2009

Salamanca.

Llegamos por la tarde a Salamanca con un sol radiante y nos fuimos a dar una vuelta. Mi amigo J. Joaquín ya nos estaba esperando en la puerta de la catedral para hacer de guía. Junto a la Torre del gallo nos explicó la historia de el mariquelo. Mientras tanto, el cielo se empezó a oscurecer con presagios de tormenta. En la Casa de las conchas cayeron las primeras gotas de lo que luego sería casi el diluvio universal. Bromeamos diciendo que veríamos las gárgolas en funcionamiento, pero deben de estar atascadas, porque no las vimos tirar mucha agua.



Foto: Torre del gallo, Copyright de A. Pérez.

Mientras hablaba con Joaquín apoyada en la barandilla del primer piso, se me iba mojando la mano con el agua de la lluvia viendo a mis compañeras de viaje sacar fotos o hablar por el móvil. En vista de que no iba a parar de llover, decidimos salir de allí sorteando a toda la gente que se había refugiado en la Casa de las conchas y nos fuimos a un bar a tomar unos vinos y unas tapas. Ya más animados con el estómago lleno, seguía lloviendo y se nos ocurrió la locura de salir a buscar otro bar. Llegamos calados, pero, ¿y lo que nos reímos? Al final, Joaquín se fue a casa y nosotras al hotel a cambiarnos de ropa para volver a salir a dar una vuelta por la Plaza Mayor.

miércoles, 19 de agosto de 2009

A veces...

A veces me entran ganas de llamarte en tardes como esta, con el sol a mi izquierda, el mar a mis pies salpicando con fuerza, mojándome los pantalones cortos y trayéndome un cangrejo que se me sube por el pie y me sacudo. Los barcos en el horizonte, las colinas cubiertas de pinos, Ibiza, ¿qué más se podría pedir? ¿Cómo voy a callar y no contarte todo esto? Pero llamo y el móvil está apagado o fuera de cobertura, o has hecho voto de silencio, no sé. Lo intento un par de veces más mientras camino por la playa y voy cambiando de perspectiva. Sigo enviando señales hasta que anochece a mi espalda y sigo sin saber de ti.

domingo, 16 de agosto de 2009

Las arribes del Duero.


Desde la tarde de agosto en que Joaquín y Ana nos llevaron a ver las Arribes del Duero en Saucelle y paramos a hacer fotos en aquella carretera, he estado pensando en aquel cuento que hablaba de un pueblo en el que la gente tenía unas libretitas donde ir apuntando los momentos en que habían sido felices y, al morir, se sumaba todo y se veía quién había vivido más. Porque, en caso de tener una libretita de esas, sin duda la tarde de Saucelle, frente a aquel paisaje espectacular al que llegamos mientras sonaba la canción principal de La vida es bella en el coche de Amada, sería uno de los momentos dignos de ser apuntados y contabilizados hasta el último segundo. Por no hablar de otra tarde de risas y carreras bajo la lluvia de tasca en tasca probando las tapas salmantinas y sus vinos mientras nos caía el diluvio universal encima y acabábamos empapadas teniendo que ir a cambiarnos al hotel. Pero todo eso ya lo iremos contando poco a poco, que me tengo que ir a Ibiza a conocer en persona a Metis.

martes, 11 de agosto de 2009

Ella.

(English version here.)



Ella camina al instituto entre las palmeras.



Ella usa la pizarra digital en el aula 309.



Ella bromea con sus compañeros



mientras suena el timbre para ir a clase.



Ella disfruta cocinando cada día



y escucha con paciencia a todo el mundo.



Ella lleva a sus alumnos al teatro en una mañana soleada



y va a reuniones del instituto cada martes.



Ella ayuda a su hijo a hacer los deberes



mientras corrige un montón de exámenes.



Ella habla inglés delante de la clase.



Ella consuela a un alumno que está llorando



porque ha suspendido un examen.



Ella es una mujer muy trabajadora



y una persona sensible.



Maribel es un millón de cosas diferentes



porque es profesora.


Traducido de mi versión en inglés (leer aquí) del poema She de Annette Kennerly y dedicado a mi compañera Maribel, que es una gran profesora.)

viernes, 7 de agosto de 2009

Fotos.

Voy a la tienda de siempre a comprar un carrete de fotos y no les quedan. Voy a otra tienda y sólo les queda uno. Salgo a la calle en esta tarde gris de agosto pensando que es el final de una era, que pronto no podré hacer fotos con mi querida cámara, con la que durante más de once años he recorrido España, Irlanda, parte de Alemania, Suiza y Francia, y hasta he estado en los Alpes italianos. Al final me tendré que comprar una de esas cámaras digitales que odio y cabrearme tocando mil botones para que salgan las fotos como quiero, como salen tocando un solo botón de mi cámara antigua.

(Estaré fuera unos días, pero volveré la semana que viene para volverme a ir.)

martes, 4 de agosto de 2009

Amistad.

"La mayoría de la gente iba por la vida sin llegar a conocer la amistad. Por supuesto, conocían sucedáneos. "Te presento a unos amigos." "Mi amigo fulano." "He comido con unos amigos"... la palabra se empleaba con ligereza, pero era un título demasiado importante para dárselo a cualquiera. Él lo había comprendido así, al descubrir que el silencio podía ser acogedor y tibio, que la risa era un don a compartir con alguien, que las lágrimas no tenían nada vergonzoso, que la vida era una experiencia grandiosa y que tal vez existiese Dios, al fin y al cabo." Los 80 son nuestros, Ana Diosdado.

Yo creo que sí he llegado a conocer la verdadera amistad, aunque también me he llevado grandiosas decepciones por parte de gente que consideré amiga. Sin embargo, como en el amor, no aprendo, y sigo creyendo en la amistad. Afortunadamente. Porque si no, me perdería conocer y cultivar amistades nuevas, gente muy interesante por descubrir, con la que subir al Mulhacén, pasear por Los Alpes o ir a Salamanca. Con la que no poder parar de hablar o esos silencios que son también una forma de comunicación, o, al menos, de dejar que cada una piense en sus cosas tranquilamente, porque no hace falta estar hablando todo el rato. Tú me das siempre las gracias no sé por qué, y quizá debería ser yo la que te diera las gracias por haberme convencido de que fuera a los Alpes (un viaje apasionante), por estar ahí, por mis zapatillas azules, por tu sinceridad. Aunque lo mejor, quizá, es que entiendas la naturaleza de la misma forma que yo.

La amistad entre mujeres, además de no ser un mito, es buenísima para la salud porque libera oxitocina y nos hace sentirnos la mar de bien. No lo digo yo, sino un estudio de la universidad de California: leer aquí. Parece mentira que haya que investigar estas cosas que nuestras abuelas y bisabuelas ya sabían cuando se reunían en sus cocinas (el único espacio que nos dejaban a las mujeres por aquel entonces) a intercambiar recetas, consejos sobre la crianza de los hijos, cotilleos sobre sus parejas masculinas... y se lo pasaban pipa.

domingo, 2 de agosto de 2009

Valencia de nuevo.

Me gusta ponerme un par de deportivos, una mochila y perderme como turista en la gran ciudad, pero moviéndome como pez en el agua, porque viví allí y conozco los sitios. Ver a los amigos que hace años que no veo.

El jueves volví a Valencia con mis compañeras, que tenían que ir a las adjudicaciones. Por primera vez yo no tenía que ir, pues ya me han dado la plaza definitiva, así que, me lo tomé con más calma, aunque me contagiaron los nervios de la víspera y me costó dormir esa noche. Mientras ellas se iban corriendo en un taxi, yo terminé de desayunar tranquilamente (para una vez que nos entra el desayuno en el precio... la crisis tiene sus ventajas: el hotel diez euros menos por noche respecto al año pasado y, encima, con desayuno, que nunca entraba). Luego me fui a Llíria en autobús a ver a mi amiga M.Jesús, más de un año sin vernos, pero en un "decíamos ayer" nos pusimos al día enseguida almorzando un par de tostadas con tomate en un bar. Después J.Miguel me llevó de vuelta a Valencia y fuimos a comer con nuestros compañeros, que ya habían salido de las adjudicaciones y estaban bastante contentos, dentro de lo que cabe, con lo que les había tocado. Juanjo se apuntó también, así que, no sufriría tanto el año pasado con nosotros, si ha repetido. Volvimos a comer en el mismo restaurante del año anterior y luego, cada uno se fue a su casa o sus quehaceres. Paqui y yo nos quedamos solas y decidimos irnos a Alboraya a tomar una horchata.

Esta vez no fuimos de rebajas, sino de librerías, y, cuando ya nos cansamos, volvimos al hotel, dejamos las compras (el saber no ocupará lugar, pero los libros pesan), nos duchamos y nos fuimos a cenar. Estábamos cansadas porque llevábamos en pie desde las 7 de la mañana y al día siguiente queríamos ver más cosas, así que, no nos acostamos muy tarde. Aunque nos quedamos hablando hasta las tantas.

Ayer estuvimos en un museo que me encanta y, encima, es gratuito, el Museo de la Ilustración. He ido un montón de veces y nunca me aburro. Las exposiciones temporales bien, pero lo que me gusta es la permanente: La aventura del pensamiento, que es un recorrido desde los monjes de la época medieval, pasando por la invención de la imprenta, los ilustrados, los que tuvieron que defender sus ideas científicas contra la Inquisición y las ideas más retrógradas de la Iglesia católica, como Galileo ("y, sin embargo, se mueve"), hasta nuestros días, en el mundo de la imagen y el sonido. Después fuimos a la tienda recién inaugurada de Cielo Drive. No sé si querrá que le hagamos propaganda, pero la voy a hacer igual: que vayáis a Valencia y compréis en su tienda frente a Santa Catalina. De ahí nos fuimos a comer en nuestra pizzería preferida y a ponernos al día de las últimas novedades. Luego ya, la vida es dura, Cielo Drive se tuvo que ir a trabajar otra vez y nosotras a recoger las maletas, que habíamos dejado en el hotel, y a por el autobús para volver a casa.