Estoy aquí, casi de síndrome postvacacional, porque el martes ya vuelvo a trabajar. Pero la reflexión es que este verano ha sido bastante intenso, compartido con un montón de amigos y amigas, he conocido incluso a Metis y Merche, a las que sólo conocía por el blog. Ha habido cenas y alguna merienda para reinaugurar mi casa a finales de junio y principios de julio. Ha habido descanso, que me hacía falta y más playa y piscina que otros veranos. Además, he leído dos libros sobre Barcelona en distintas épocas: La catedral del mar y El juego del ángel. Empecé también a leer Barrio de maravillas, de Rosa Chacel, uno de los libros de mi tío, pero se me atragantó y ahí está, en la mesita de noche sin saber si lo volveré a poner en la estantería o lo acabaré. Y tengo en inglés Cometas en el cielo en la mesa del despacho, para ver si me animo a leerlo, ya que la película me encantó.Ha habido viajes estupendos con gente encantadora a Valencia, Salamanca e Ibiza, muchas comidas y cenas fuera de casa para probar nuevos platos y vinos rosados y blancos. Demasiada comida quizá, me va a tocar hacer la operación bikini en otoño en lugar de en primavera. Queda ver qué hacer a partir de ahora porque, como dice Maribel, siempre tan sabia: "Piensa que cada etapa que empezamos en nuestra vida es como un libro en blanco que nosotras tenemos que escribir, sé positiva y llena esas páginas con esperanza. Piensa que nuestro destino siempre es una incognita y a veces sólo nosotros tenemos la clave para resolverlo. Sólo hay que encontrarla..."

