lunes, 30 de junio de 2008

España.

España gana a Rusia y pasa a la final. Mientras pitan los coches, la gente en la calle pasa con camisetas rojas de la selección, banderas y demás parafernalia, me asomo a la ventana y veo una pareja discutiendo dentro de un coche. No sé de qué iba la cosa, pero sí que estuvieron como una hora o más hablando. La chica parecía estar llorando, él cabreado, salió del coche al rato e hizo amago de irse, pero al final volvió a entrar y siguieron hablando. Ambos gesticulaban mucho con las manos. Ella, nerviosa, arrancaba el coche y, a los diez minutos, volvía a parar el motor sin haberse movido del sitio. No me enteré de lo que hablaban, pero, desde luego, no era del partido, ni de España. Curioso contraste, en una calle llena de gente alegre, la intimidad de un coche y la tristeza o el enfado.

Para mí, España no lleva camiseta roja, ni amarilla como en el partido ante Rusia, sino camisa blanca. La canción que más representa a España, no es la que ha cantado Manolo Escobar esta noche en la celebración por la victoria de la selección, sino esta que canta Ana Belén:




Recomiendo ver la letra aquí y leer con atención.

jueves, 26 de junio de 2008

Alcoi.

Al día siguiente de lo de las torres del post anterior, nos fuimos a Alcoi. Amenazaba lluvia y cayó una buena tromba de agua por la autovía. Menos mal que al llegar dejó de llover, el único problema es que las rocas estaban mojadas y era fácil resbalar porque ni siquiera las botas nos podían sujetar al suelo. Bajamos barrancos, subimos barrancos, nos metimos por un pinar montaña arriba, como se ve en esta foto...


Esto creo que era el puente de la carretera, pasamos justo por debajo. (Ver foto inferior.)



Y, por fin, al cabo de un rato llegamos a la cima, donde almorzamos con esta panorámica de Alcoi:



Y mañana, me voy a Las Alpujarras y al Mulhacén. Espero tener fuerzas suficientes para subirlo, me han dicho que el bus nos lleva hasta una antigua carretera, que ahora es pista forestal. Ya os contaré a la vuelta.

(Fotos cortesía de A. Escribano.)

martes, 24 de junio de 2008

Torres.

Desde abril para acá empecé a darme cuenta de que había aprobado las oposiciones porque podía apuntarme a cursillos que siempre había querido hacer, pero como siempre caen a final de curso era la época en la que yo estaba estudiando. Así que, al final conseguí hacer el de la voz, para aprender a hablar sin quedarme afónica (aún tengo que practicar con el CD que nos dieron), el de los primeros auxilios y, sobre todo, el de las excursiones. Aquí veis una de las torres defensivas de la costa de Santa Pola, para protegernos de los ataques de piratas berberiscos. Había un sistema de comunicación entre la torre que hoy en día es el faro, esta de la foto, y la de las salinas de Santa Pola. Además, estaba prohibido pasear por la playa a partir del anochecer, para que los guardacostas pudieran contar las pisadas y ver si algún intruso había andado por allí desde la última ronda que habían hecho, a fin de dar la voz de alarma (o al arma, a las armas) a la población en caso necesario.


La lástima es que estas torres, que son patrimonio histórico, se hallen pintadas de grafitis, con cristales de botellas rotas alrededor... en fin, con un vandalismo propio de salvajes. Cuanto más avanza la civilización, parece que más retrocede, paradojas de la vida. He aquí Tabarca, una mancha en el mar al lado de la torre, donde el mar se pierde en el horizonte. (Foto de arriba.) Y, abajo, la poseidonia que se extiende por nuestros fondos marinos, esperemos que por muchos años, pues es la que da vida dentro y fuera del mar.


Lástima que el día que fuimos a Tabarca estuviera lloviendo, no pudiéramos visitar la isla y acabáramos haciendo la charla del cursillo en un bar. Pero otra vez será. El año que viene, nos apuntamos otra vez con los que hagan el curso de nuevo. Y ánimo a los opositores 2008, que mañana se examinan: Mercedes, Almudena, Alicia, Paqui, Virginia, Garin... y tantos otros que, seguramente, me dejo en el tintero y esperan triunfar este año.


sábado, 14 de junio de 2008

Generaciones.

Escuchando en You Tube esta canción, pienso cuántas veces nos lo han dicho a nosotros y, sin embargo, cuando hablo con gente de mi generación sobre los adolescentes de ahora, ¿cuántas veces repetimos las mismas frases? Que no saben lo que quieren, que son unos veletas... Parece que cada generación está destinada a criticar a la anterior.



La semana pasada una alumna me dijo, hablándome de su primer amor: "No son tonterías. Es que, vosotros os pensáis que, porque tengamos 13 años no sentimos". Y le contesté: "Tienes razón, perdona, no son tonterías, es verdad. Pero yo también tuve 13 años, aunque se me haya olvidado, ¿eh? No nací siendo ya así de mayor, como a veces creéis." Y luego le estuve diciendo que todo eso está muy bien, pero tiene que procurar tener tiempo también para estudiar, para atender en clase, etc. y no sólo para las peleas con las amigas, los novietes, etc. (Todo había empezado porque se puso a llorar cuando di las notas del último examen y dijo que iba a repetir curso, así que me quedé hablando con ella al terminar la clase, mientras los otros se iban al patio a hacer gimnasia y después la mandé al patio con una nota para el profesor de educación física diciéndole que no le pusiera retraso, que estaba hablando conmigo.)

miércoles, 11 de junio de 2008

Seguimos con los deseos.


Hoy hace dos años y medio que abrí este blog, un año que me dieron el alta y volví a trabajar tras la operación y en el año 2043, cuando la niña de la foto sea una anciana entrada en años, tal día como hoy se cancelará la hipoteca que he firmado. Vamos a por los deseos 3 y 5, aunque del 4 aún quedan algunos pasos que dar, pero ya se ve la luz al final del túnel. Lo cual, tras algo más de dos años y medio, habrá que celebrar oportunamente. Recordar deseos por cumplir: aquí.

lunes, 2 de junio de 2008

Era junio.

"Porque al haber vivido en Westminster (¿cuántos años hace ya? Más de veinte) una siente incluso en medio del tráfico o al despertarse por la noche, Clarissa estaba segura, un silencio particular, o solemnidad; una pausa indescriptible; un cierto suspense (pero eso sería su corazón, afectado, decían, por la influenza) antes de que el Big Ben suene. ¡Ahí! Ya retumbó. Primero un aviso, musical. Después la hora, irrevocable. Los círculos plomizos se disolvieron en el aire. Somos tan tontos, pensó, al cruzar Victoria Street. Porque sólo el Cielo sabe por qué una la ama así, cómo una la ve así, inventándosela, construyéndola alrededor de una, derribándola, creándola nuevamente a cada momento. Pero es que hasta los más grandes adefesios, hasta los míseros más abatidos que se sientan en los portales (beben su perdición) hacen lo mismo, no se pueden tratar, ella estaba segura, con leyes del parlamento por esa misma razón: aman la vida. En los ojos de la gente, en el balanceo, el ruido de los pasos y el cansino caminar; en el bramido y el alboroto; los carruajes, los coches a motor, los autobuses, las furgonetas, los hombres anuncio arrastrando los pies y balanceándose, bandas callejeras con instrumentos de metal, organillos; en el triunfo y el zangoloteo y el extraño tono cantarín alto de algún aeroplano sobrevolando era lo que ella amaba. La vida. Londres. Este momento de junio. Porque era a mediados de junio. La guerra había acabado, excepto para algunos como la señora Foxcroft en la embajada anoche, consumiéndose por dentro porque aquel chico tan majo había muerto y ahora la antigua mansión señorial debía ir a parar a un primo. O Lady Bexborough, que abrió un mercadillo, decían, con el telegrama en la mano: John, su preferido, muerto. Pero había acabado. Gracias a Dios, acabado. Era junio. "

Mrs. Dalloway, Virginia Woolf. Traducción mía.

Más vale tarde que nunca. El año pasado prometí (leer aquí) traducir este texto de Virginia Woolf y, aunque creo que se pierde mucho porque en el original hay muchos sonidos, onomatopeyas y aliteraciones que se pierden en español, un idioma con menos onomatopeyas y menos verbos descriptivos de formas diferentes de caminar que el inglés, pues se hace lo que se puede.