jueves, 8 de noviembre de 2018

Juan Ibarra - "Naumay"

El tiempo parece ser uno de los grandes problemas hoy en día. Bueno, tal vez siempre lo ha sido, pero quién escribe no llega a los 30 y todo lo anterior es historia (incluyendo casi la mitad de la vida propia).
La duración del día no ha variado, pero bien sabemos que el pasaje del tiempo es una interpretación, la cual varía entre persona y persona, cultura y cultura, época y época. Hoy parece ser que, en general, esa percepción concluye en que el tiempo avanza a una velocidad extremadamente rápida. Hay mucha información, más la supuesta necesidad de absorberla toda (aunque en la mayoría de los casos ese “todo” es el dictado por fuerzas externas). Cuanto más variedad, supuestamente mejor. No hay posibilidad de tomarse gran tiempo en cada cosa, menos si estas no traen consigo una rentabilidad tangible.
La música no escapa de esto. Cuanto más corto, mejor. Cuanto más simple y claro, mejor. Cuanto más digerido y explicado previo a la confrontación con la misma, mejor. Esto obviamente es tomado por la industria, que es quién decide qué se expone y qué no a las masas, y por ende, obviamente limita el abanico musical con el cual esa masa puede toparse. Esto deja afuera a un sinfín de posibilidades de expresión, y obviamente que el jazz es uno de ellos.
Cuanto más corto, mejor, pero no se va a encontrar jazz que dure de 3 mins para abajo. Cuanto más simple y claro, mejor, pero el jazz es, casi que por definición, algo complejo, a menor o mayor medida. Cuanto más digerido y explicado, mejor, pero no hay palabras ni explicaciones en el jazz (es más, por lo general los músicos de jazz las desprecian para justificar su música…y con buena razón).
Entonces la gran pregunta es: ¿cómo hacer jazz en un momento en el cual la complejidad, la larga duración y más que nada las preguntas (antes y después de la experiencia) son despreciadas por la cultura? Y más aún: ¿cómo hacer jazz en esta sociedad y en un país (siendo en este caso Uruguay) donde, en gran medida, no hay una tradición de jazz con la que la sociedad se sienta representada (además de que siempre se ha caracterizado por darle más aplausos a lo extranjero que a lo nacional, merecido o no)? Aún más aún: ¿cómo empezar casi de 0, con menos de 30 años, una escena de un lenguaje musical que intenta presentarse en un lugar donde las condiciones dan como conclusión teórica un total fracaso?